miércoles, 18 de agosto de 2010

AREA INTELECTIVA EN EL NIÑO SORDO

Se considera que la capacidad intelectiva esta intacta en el niño sordo, es necesario ofrecerle los instrumentos para su desarrollo, esto es, un lenguaje funcional y un ambiente estimulante y rico para el efecto.

Las dificultades del lenguaje impiden al niño comprender las explicaciones verbales de las emociones y los sentimientos del otro y al limitarse las posibilidades de contacto social, pueden propiciar el aparecimiento de rasgos en los sordos, como: rigidez, egocentrismo, fata de control de si mismo, impulsividad y sugestividad.

Es probable que el niño sordo sea mas lento en su aprendizaje, ya que su mente no recibe la misma cantidad de estímulos que un niño con capacidad auditiva normal por ello, precisamente necesita una educación mas esmerada, mediante la cual le sea posible comprender todo lo que sucede en su ambiente y llevar a cabo todo lo concerniente a su edad.

El niño sordo puede no hacer preguntas, pero no por falta de curiosidad, sino porque no tiene la capacidad de expresar sus ideas por medio de palabras, esta es una de las mayores fuentes de insatisfacción. Por ello es importante tratar de interesarlo en diversas actividades, estimulándolo a hacer preguntas referentes del tema que se ha enseñado.

Según Piaget, a los dos años, la inteligencia a llegado a un punto en que el niño puede imagina un objeto aun en ausencia de éste, lo que implica que la capacidad de representar ese objeto simbólicamente de otra forma; la representaciones hace posible gracias a la memoria de la imagen.

El área intelectiva por estar en estrecha relación con el área del lenguaje, marca diferencias tanto en la evolución de las formas de comunicación, como en los niveles de producción, determinan no solo un desfase en las etapas de desarrollo del lenguaje sino también en la edad que se adquiera la sordera en el caso de los niños sordos de padres oyentes. Si embargo, la experiencia es muy diferente en niños sordos hijos de padres sordos, en los que encontramos la misma evolución de los niños oyentes pero con producciones lingüísticas a través de la lengua de señas.

La lengua de señas va a servir para comunicarse con sus iguales y con personas que hayan adquirido este lenguaje. Es fundamental que los mediadores conozcan la lengua de señas para orientar mejor las necesidades afectivas y emocionales de los niños/as en etapas de desarrollo.

Los niveles comunicacionales se convierten en la base de la evolución del pensamiento, aprendizaje y desarrollo de habilidades sociales.

La alternativa es ofrecerles tempranamente una “lengua local” es decir, poner en contacto con usuarios e la lengua de señas que es la lengua que pueden aprender naturalmente en medio de situaciones significativas y no descontextualizadas y en forma artificial como lo representa el aprendizaje de las lenguas habladas.

EDUCACION ESPECIAL

Un grupo de expertos de la UNESCO, en 1968, luego de profundas discusiones, definió a la educación especial de la siguiente manera:

“Forma enriquecida de educación general tendiente a mejorar la vida de aquelos que sufren diversas minusvalidas; enriquecida en el sentido de recurrir a los métodos pedagógicos modernos y al material técnico para remediar cierto tipo de deficiencias. A falta de intervenciones de este tipo, muchos deficientes corren el riesgo de quedar, en cierta medida inadaptados y disminuidos desde el punto de vista social de no alcanzar jamás el pleno desarrollo de sus capacidades”[1].

“La nueva filosofía de la educación especial se conjuga en dos criterios fundamentales: Uno, que es parte de la educación general y otro, la introducción del nuevo termino Niños y Niñas con necesidades educativas especiales, siendo importante que éstos, tengan la oportunidad de contar con un espacio normalizado e integrado en la sociedad, que posibilite al máximo su desarrollo personal independientemente de sus condiciones individuales. La educación de estos niños y niñas no solo se enmarcan en la consecución de progresos dentro de las intenciones educativas, sino además propicia que estos alumnos, se incorporen cuanto antes en las mejores condiciones al contexto social”[2].



[1] (UNESCO, 1997: pag.11)

[2] (Barriga, 1982: pag: 58)

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